19. Entrando en confianza
Michael y yo terminamos el trabajo apenas pasadas las 12 del mediodía, los alemanes suelen ser puntuales hasta para comer por lo que culminar justo con la hora era genial, su madre había hecho lasaña y ensalada y olía delicioso, —Ya están aquí los chicos, mi nombre es Agna y él es mi esposo—, me dijo señalando a un hombre de edad contemporánea a la de ella.
El padre de Michael en ese momento salía de la cocina con las bebidas en las manos y después de colocarlas en la mesa, extendió su mano, —M