Veo que ahora solo lleva pantalones de pijama. Rojo. Se sienta en el borde de mi cama y pone su mano sobre mi hombro para frotarlo un poco.
—Hola —dice en voz baja.
—Hola —le digo sonriéndole.
Me aparta un largo mechón de pelo rubio claro y rizado de la cara. Luego entierra su mano en mi pelo. No llevo nada más que bragas y una camiseta blanca larga sobre mi esbelta figura pechugona. Se inclina para besarme suavemente en la boca. Yo le devuelvo el beso.
—Entonces, ¿estamos rompiendo las reglas