Mientras me chupa las tetas puedo sentir su pene contra mi pierna, que empieza a ponerse duro de nuevo. Me excito. Mis tetas ya no dan leche con tanta facilidad como antes, pero a Liam no parece importarle. Gime, las acaricia y las chupa. De repente, agarra mi torso y nos da la vuelta para que él quede abajo.
—Cógeme, Nina —dice sin aliento. Me estremezco. Me incorporo y me siento a horcajadas sobre sus piernas. No sé si tengo fuerzas para cogerlo de esta manera. Me pongo tan débil cuando estoy