Los días siguientes fueron una prueba constante para Emily. Cada mañana llegaba temprano y se quedaba hasta tarde, aprendiendo todo lo que podía. Margaret la guiaba con firmeza, pero también con paciencia, permitiéndole cometer errores y aprender de ellos. Emily comenzó a ganar confianza y, poco a poco, sus habilidades empezaron a desarrollarse.
Un día, mientras trabajaban en la campaña de marketing, Margaret la llamó a su despacho.
— Emily, quiero que sepas que estoy viendo tu esfuerzo y dedic