45 - La dura verdad.
— Yo… yo…
— Emily, esto no tiene que ser así. Podemos arreglar las cosas, pero no con violencia — dijo Margaret, su voz temblando, pero firme.
Emily, sin embargo, no quería escuchar razones. La rabia y el odio la habían consumido por completo. En ese momento, la policía llegó y, tras evaluar la situación, comenzaron a separar a Emily y a tomar declaraciones.
— Señora, necesito que se calme y venga con nosotros — dijo uno de los oficiales a Emily.
Emily, fuera de control, continuaba maldiciendo y