Un auto se detuvo en el restaurante, Keila observó alrededor y después giró con el hombre que la llevaba. “Gracias por traerme”. Se acercó para dejarle un beso en la mejilla, pero Fernando no se conformó con eso, la atrajo hacia él y la besó apasionadamente, Keila estaba en las nubes después de ese beso.
Fernando sonrió cerca de su boca. “Llámame, vendré por ti”. Él acarició sus labios y la soltó.
Keila salió del auto acomodándose la ropa y respirando profundo tranquilizando su corazón, entró