“¿David? ¡David!”. Roberta lo llamaba.
David volvió de su trance. “¿Qué?”.
Roberta rodó los ojos. “Te he estado llamando desde hace tiempo y no me contestas, ¿Qué estás pensando?”.
David se levantó del sillón. “Nada”. Él tomó un vaso de whisky que tenía en la mano. “¿Cuándo te irás?”.
Roberta que hacía su maleta le dijo. “Hoy, mi papá quiere que empiece con los preparativos del laboratorio”.
David dejó el vaso en la mesa, pero nunca se despegó de la ventana, miraba la casa de Gloria.
Robe