Capítulo 72: La cicatriz en su cuello.
La ciudad nocturna se desplegaba frente a ellos, las luces reflejándose en el asfalto, los edificios iluminados, el tránsito fluyendo con una calma engañosa.
Ella miraba por la ventanilla, con el rostro apoyado apenas contra el cristal frío, intentando ordenar sus pensamientos.
—Gracias… —murmuró al fin—. Por ayudarme con el trabajo. Avancé mucho más rápido de lo que esperaba.
Giorgio la miró de reojo, con una sonrisa apenas visible en sus labios.
—Valió la pena —respondió ese hombre—. No