Capítulo 63: Por poco descubierta.
—Y eso solo hará que Giorgio sea más protector con tu examante —continuó esa mujer pelirroja—. Que la cuide más. Que la encierre más en su mundo.
Ella se levantó de la cama.
—Un ataque directo es lo más estúpido que podrías hacer.
Massimo apretó los puños.
—Entonces dime qué tienes en mente —exigió—. ¿Qué sabes?
Antonella lo miró de arriba abajo.
—No voy a compartirlo —respondió con altivez—. No contigo, en este estado.
Dio media vuelta y caminó hacia su anexo.
—Descansa —añadió ella—. Si es que puedes~ —soltó burlista.
La puerta se cerró de golpe.
CLANK~
Massimo quedó solo.
El silencio lo envolvió.
Pof~
Se dejó caer en la cama, pasando ambas manos por su rostro, respirando agitado. El alcohol empezaba a disiparse, dejando solo la frustración.
Miró el techo.
Pensó en Fiorina.
En su sonrisa.
En la mano de Giorgio sobre la suya.
En la forma en que lo habían echado de esa fiesta.
—Maldita sea… —murmuró.
Sus dedos se cerraron con fuerza sobre las sábanas.
Antonella