Capítulo 139: Él es mi hermano.
Cuando el fuego comenzó a amainar, quedaron juntos, desnudos, recostados en el sillón, respirando entrecortadamente, con sus pieles aún ardiendo por el contacto.
Fiorina apoyó la cabeza sobre el pecho de Giorgio, escuchando el latido acelerado y firme que poco a poco se calmaba, marcando un ritmo que la anclaba, la hacía sentir viva y protegida al mismo tiempo.
Giorgio la rodeó con un brazo, apretándola contra sí, como si fuera el único refugio posible en un mundo caótico, como si ese abrazo