Capítulo 116: Cuídala bien.
La oficina del doctor Conti se quedó en silencio después de esa frase.
«Existe parentesco sanguíneo entre la señorita Fiorina Cassini y el señor Matteo Ricciardi.»
El aire se volvió pesado, como si el mundo se hubiera detenido.
Matteo se quedó inmóvil, con su respiración irregular, y con la garganta apretada, como si algo dentro de él se negara a aceptarlo.
Sus ojos dorados se abrieron más, y el temblor de su mandíbula lo delató antes de que él pudiera controlarlo.
—No… —murmuró Matteo, y