Ella giró su cabeza al sentir la penetrante mirada de Derek, era consciente que otras mujeres lo observaban y hasta le lanzaban sonrisas coquetas, pero él solo la miraba a ella. Eso le gustó, la hizo sentir especial. Derek sonrió, y en sus ojos burbujeaba la risa, pero también algo ardiente, algo que susurraba que él podía enseñarla a vivir nuevamente, enseñarla a vivir de verdad.
Después de bailar y jugar, Liesel fue hasta Derek, se sentía feliz y llena de energía y vitalidad.
—¿Quieres beber