CAPÍTULO 28

Era la cuarta bebida de Liesel, no es que ella no estuviera acostumbrada, pero no era lo mismo beber en una noche loca que hacerlo por tristeza y decepción, así que el alcohol comenzaba a calar en el cuerpo. 

—¿Me parece que debemos hablar de lo que sucedió en el jardín?

—Jacob, discúlpame, pero de momento no quiero hacerlo, yo sé que no fue correcto porque tú eres mi acompañante, pero créeme

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