Mundo de ficçãoIniciar sessãoPoco más de veinticuatro horas habían pasado desde que Derek la dejara en la puerta de su casa ese viernes por la noche que para nada fue lo divertido que ella esperaba, tener a Derek dentro de su espacio personal no era llamase un fin de semana relajado.
Liesel tenía ganas de salir, la noche anterior se habían frustrado sus planes por el energúmeno de Steiger, así que de nueva cuenta llamó a Tatis.
—Hola, dime que por favor







