Pareciera que la noche se había puesto del mismo humor que su amiga, el aire bajo un par de grados y ahora estar sentadas en la terraza del restaurante en el piso 23 del edificio no le parecía una muy buena idea.
—¿Estás molesta?
Liesel se volvió a mirar a regañadientes —No, ¿Porque debería estarlo?
—Solo era una pregunta, ¿Cómo no dejas de mirar hacia ellos?
—Es que ella me parece familiar.
—Es una "Amiga" —recalco —de Derek, nada más.
—¿Estás muy segura?
—Porque sé de lo que estoy hablando. S