El mayordomo no pudo evitar sonreír ante las ocurrencias de la joven. Pero no podía ocultar su nerviosismo. Era evidente que el joven Vicent lo crucificará por permitir que se le juntara el ganado, pero al menos disfrutará de este divertido momento.
Milena tronó los dedos frente al hombre al verlo perdido en sus pensamientos.
—Hey. Albert. Vamos apúrate, va a comenzar el show y nos vamos a perder el inicio. —le dijo la joven, tomando al hombre de la mano y arrastrándolo hacia la cocina.
Mient