Gerald Connor se encontraba de pie, su hija Anabella entro en la habitación donde se encontraba la sala de recibir visitas, joven señora Andollini miro a su padre de pie, y solo movió la cabeza al parecer el encuentro iba ser un tanto belicoso. En su interior esperaba su padre no llevará el hacha de la guerra en la mano.
Buenos días, padre — hablo la mujer — toma asiento, creo que es mejor que lo que me tengas que decir lo hagamos sentados, creo que te debo de recordar que me encuentro embaraz