Jean Carlo, hizo un corto camino a casa, en verdad necesitaba hablar con su padre, quería platicar con él acerca del matrimonio, de lo hermoso que miraba el anillo de compromiso en la mano de Anabella e igual mostrarle las argollas de matrimonio.
Al entrar en casa una de las enfermeras de su padre lo saludo con amabilidad, al parecer el viejo señor Andollini se encontraba durmiendo, al parecer la quimio terapia le había caído muy pesada, se sintió un poco culpable, puesto que casi todo el día