Anabella hace frente, los hijos saben.
te pido que te tranquilices, padre yo tengo nada que ver en la decisión de mi hermano eso lo vio él, y solamente él —hablo ella con seriedad — ya te dije que no eres bienvenido cuando te pones de esa forma — Anabella tenía las manos sobre su estómago, ahora si se notaba el embarazo.
Tú madre debe de estar endeudándonos, gastando nuestra fortuna en su vicio —hablo Gerald — en cuanto pise el aeropuerto y baje de los aviones comerciales, estará un equipo médico esperándolo, pero esto cambiará si