103| La llegada.
Analía corrió al lado de los demás, comprobando cómo su pelaje era tan blanco como el de Salem. Eran los dos pelajes más claros que tenían la manada de las nieves. Alexander, a su lado, tenía un trote leve; su pelaje también era casi blanco, pero Kerr, su pelaje era tan oscuro como la noche, como petróleo. Eso lo hacía difícil de ocultar, tan llamativo que podía verse incluso visto a kilómetros, imaginó Analía. Así que se alejaron del camino principal, introduciéndose en el bosque para evitar s