C267- ALFA GIDEON.
C267- ALFA GIDEON.
El carruaje se detuvo en la entrada principal. La puerta se abrió y de allí descendió una figura imponente. El viento frío movió levemente su capa negra, fina como la seda y su cabello rubio dorado, cuidadosamente trenzado, brillaba bajo la luz tenue del atardecer.
A su alrededor, las lobas lo observaban con admiración, susurrando entre ellas. Pero cuando él alzó el rostro, sus expresiones cambiaron en un instante.
Los ojos se abrían, las bocas se tensaban.
Algunas apartaban