El rostro de Alicia estaba oscuro, pero no podía hacer nada que soportar esto, sus ojos verdes estaban opacos, su única fortaleza era el bebé en su vientre, las puertas del ascensor se abren y allí lo ve, la mujer se queda prácticamente sin oxígeno en los pulmones al contemplar la elegante figura masculina, por supuesto ella se coloca de pie, Alessandro se detiene ante ella, pero la frialdad que emana el aura de su marido era escalofriante y doloroso para ella a la vez.
— Buenos días, Señor Pre