Las manos de Alessandro logran que el cuerpo de ella se sacuda ninguno de los dos baja la mirada, como si existiera una sola duda y era la de sobre pensar en escasos segundo si valdrá la pena dejar que las llamas de la pasión los consuma a ambos, que si aquellas cuatro paredes será testigo del naufragio de dos cuerpos en el placer, la voz del hombre y su carácter impone distancia, pero su mirada y su tacto anhelan desenfreno de pasión, aquellas miradas expresan lo que ellos no con capaces de ex