Narrador Omnisciente
Amara camina de un lado a otro en su oficina, sintiendo que la ansiedad la devora desde dentro. Sus tacones resuenan contra el suelo con un ritmo frenético, marcando el compás de su tormenta interna. –¡Estoy harta! –suelta de repente y se pasa las manos por el cabello, despeinándolo con frustración. –Cada día es una maldita montaña rusa, y ya no puedo más.
Liam, apoyado contra la pared, la observa con calma aparente, aunque su mandíbula se tensa. –Amara, tranquilízate –di