HORAS DESPUÉS
Mis ojos se despiertan abruptamente, arrancados de un sueño intranquilo por una serie de golpes atronadores que sacuden la puerta de mi alcoba. El sonido resuena en mi cabeza como un eco inquietante, y mi cuerpo se tensa de inmediato en respuesta a la amenaza implícita.
Me incorporo de la cama con una rapidez que me hace tambalear, mis pies descalzos aterrizan en el suelo de mármol con un frío que me eriza la piel. La puerta de mi alcoba se alza ante mí c