Sus palabras caen como un puñal. Amara se estremece, no por el frío de la noche, sino por el filo invisible de la verdad que se acerca demasiado a su piel. Parpadea lentamente, como si así pudiera contener el vendaval que amenaza con arrasarlo todo dentro de ella. Sabe que la verdad puede herir… pero también que la mentira es la única manera de sostener lo que queda en pie.
–No lo amo –responde con firmeza, aunque cada sílaba le rasga la garganta–Solo… solo lo usé. Quise creer que si llenaba e