–¿Qué es lo que entiendes ahora, según tú? –gruñe Carlos, frunciendo el ceño.
Sin embargo, es Úrsula quien, como una sombra silenciosa, la observa con una calma perturbadora. Su rostro no muestra ni un ápice de sorpresa, como si ya supiera, como si ya hubiera anticipado todo lo que Amara estaba a punto de descubrir.
Amara, en cambio, no vacila. Su mirada se mantiene firme, tan sólida como una roca, como si cada palabra que pronunciara tuviera el peso de una verdad irrefutable.
–Ustedes plane