Mientras el corazón de Amara se fragmenta en la soledad de su oficina, a varios kilómetros de allí, en un entorno mucho más privado pero igualmente tenso, Liam se encuentra frente a Jennifer, observando con una atención casi clínica cada uno de sus movimientos. La atmósfera en la habitación es sofocante, cargada de una preocupación fingida por parte de Liam y un pánico creciente que Jennifer lucha por ocultar tras una máscara de indignación. Las notificaciones en el teléfono de ella tampoco dej