NO TENGO UN HERMANO.
NO TENGO UN HERMANO.
La advertencia del anciano del consejo colgó en el aire, Sedrik apenas le dedicó una mirada de desprecio antes de volver su atención al amuleto. Las runas, que habían girado con una energía frenética, de repente se detuvieron, y el suelo tembló bajo los pies de todos. Una serie de cámaras de piedra, hasta ahora ocultas por la tierra y las raíces, comenzaron a abrirse una tras otra, como si fueran las puertas de un antiguo reloj, despertando con cada tic-tac. Todos miraban,