ENFERMEDAD LUPINA.
ENFERMEDAD LUPINA.
La casa de Leandro se sumió en una atmósfera tensa cuando su beta, Watt, notó la inquietud en la mirada del alfa. El beta se acercó con cautela, preguntándole a Leandro qué sucedía.
—Alfa, ¿Está bien?
La figura de Irene se dibujaba en su mente, un faro de amor en medio de la oscuridad que amenazaba con envolverlo.
—Irene…— murmuró en un susurro, dejando que su nombre resonara en el aire como una plegaria.
Recordó la suavidad de su piel, la chispa en sus ojos y la calidez de