CAPÍTULO 22. DESPERTANDO DEL COMA
En una zona marginal de El Dorado
—¡Bueno! Al menos, esto me sirvió para conocer con quién no contar —sentencio él, con mucha tristeza— Fue un placer saber de ti, que pases una excelente tarde.
—¡Pero, ya va, si ella volvió! ¿A qué venias? —preguntó Rosa, algo confundida.
—Para asegurarme que seguías viviendo aquí ¡Adiós! —se despidió él, saliendo de la casa de esta, caminando hasta donde estaba la camioneta estacionada.
Rosa, sintió de repente que todo fue una trampa de Mateo. Por lo tanto, sa