ENGAÑANDO A MI NOVIA CON EL MIEMBRO DE UN DESCONOCIDO 4
Primero me acercó una a la boca. No dudé. Abrí bien y él deslizó la salchicha —todavía caliente por mi culo— entre mis labios. El sabor era asqueroso: lubricante salado, el rastro de almizcle de mi propio agujero, el sabor a carne barata. Gemí con ella dentro, chupándola como si fuera su polla, pasando la lengua por la superficie resbaladiza. Marcus miraba con los párpados pesados, pajeando su verga masiva.
—Buen chico. Límpiala. —La intr