EL ACUERDO SEXUAL DE ROWAN: FIN DE SEMANA 3
Las palabras cayeron suaves pero pesadas. El corazón me dio un vuelco contra las costillas. Levanté la cabeza. Encontré su mirada. Sus ojos grises me observaban, calmos en la superficie, pero algo más oscuro se movía por debajo. No era ira. No era decepción. Era hambre. Certeza. Aplané las palmas contra sus pectorales; encogí los dedos hasta que las uñas marcaron medias lunas en su piel. El escozor me ayudó a concentrarme.
Algo dentro de mí se rompió.