~ BIANCA ~
El café quedaba en calle discreta. Elegí la mesa más al fondo, con vista de puerta y mostrador. Hábito antiguo. Cuando aprendes a ser observada, aprendes a observar primero.
El hombre llegó sin prisa, sin mirar demasiado a los lados, como quien sabe que gente apurada llama atención. Traje oscuro, barba sin hacer calculada, maletín fino —no de abogado, de alguien que prefiere que trabajo quede fuera del papel.
"¿Señora Bellucci?", preguntó.
Asentí.
Se sentó.
"Puede llamarme Lorenzo",