~ BIANCA ~
Domingo por la noche, la Tenuta estaba silenciosa.
La mayoría de los huéspedes ya se había ido o estaba durmiendo en las habitaciones. Los empleados habían terminado el turno hacía horas. Hasta Martina y Paola ya se habían retirado.
Éramos solo Nico y yo en la cocina grande, iluminada apenas por las luces colgantes sobre la barra central.
"Entonces", dijo Nico con esa sonrisa juguetona que me desarmaba completamente, "después de esa historia que Christian me contó sobre tus habilidades culinarias muy... peculiares... pensé que ya era más que hora de que aprendieras una receta de familia."
Me reí, sacudiendo la cabeza.
"Sabía que iba a acabar conmigo", murmuré. "Sabía que no podía confiar en ese traidor."
Nico se rio, jalando una bandeja con masa de pizza ya lista y reposada, cubierta con un paño limpio.
"No te preocupes", garantizó, aún en tono de broma. "Es algo bien simple. Y definitivamente no requiere habilidades avanzadas de corte como... un tomate."
"Mi mano agradece