~ BIANCA ~
El lunes llegó con una pila imposible de trabajo acumulado en mi escritorio.
Perder el viernes entero había hecho que las cosas se apilaran de forma alarmante. Informes de desempeño de las vinícolas, análisis del mercado italiano, propuestas de expansión para nuevos distribuidores, contratos que necesitaban ser revisados antes de la firma, evaluaciones de cosecha que estaban atrasadas.
Cosas que necesitaban ser resueltas, tuviera tiempo o no.
Estaba sentada en mi oficina en Bellucci, almorzando directamente del envase de delivery mientras revisaba página tras página de documentos en la computadora. Números, gráficos, proyecciones. Mia estaba sentada en la silla frente a mi escritorio, también comiendo, pero mucho más relajada de lo que yo conseguía estar en ese momento.
"Te ves como si no durmieras desde hace una semana", comentó Mia, observándome críticamente por encima de su propio plato de ensalada césar. "En serio, Bia. Tengo una cremita nueva sensacional para ojeras qu