~ NICOLÒ ~
Al principio, pensé que no. Que no quería hablar sobre aquello. Que era personal demás, dolorido demás. Aquellas eran heridas que prefería mantener enterradas en algún lugar profundo donde no pudieran alcanzarme en el día a día.
Nunca hablaba sobre Renata. No de verdad. No sobre lo que había pasado, sobre cómo me sentí, sobre las marcas que aquello dejó. Ni con mi madre, que ciertamente sabía de todo pero respetaba mi silencio. Ni con Paola, que había estado allí y visto todo pasar. Y definitivamente no con extraños.
Prefería guardar las penas enterradas. Era más fácil así. Menos doloroso.
Pero entonces miré a Bianca.
A aquellos ojos azules que me observaban con atención genuina, sin juicio, solo... presencia. Había algo en ella que pasaba tranquilidad. Conforto. Como si, de alguna forma, fuera un puerto seguro donde podía finalmente descansar.
Y si era sincero conmigo mismo, en algunos días iba a recuperar la memoria. Iba a descubrir la verdad. Iba a irse. Y nunca más nos