~ MARCO ~
Salgo de la sala de parto todavía en trance, mis piernas funcionando en piloto automático mientras atravieso el corredor del centro obstétrico. Me quité la mascarilla y el gorro, pero todavía estoy con el delantal quirúrgico verde. Mis manos todavía tiemblan levemente, la adrenalina del momento comenzando a dar lugar a una euforia casi insoportable.
Nació. Aurora nació.
Mi hija está aquí. Real. Viva. Perfecta. Tres kilos y doscientos gramos de pura perfección. Cincuenta centímetros de