~ MARCO ~
"¡Es una linda niña!", anuncia la Dra. Carvalho, levantando un pequeño ser cubierto de vernix y sangre, todavía conectado por el cordón umbilical. Se está retorciendo, los puños minúsculos cerrados, la boca abierta en un llanto que llena todo el cuarto. "¡Una niña linda y saludable!"
Siento lágrimas quemando en mis ojos, empañando mi visión. Aurora. Mi hija. Nuestra hija. Real, viva, perfecta. Después de tantos meses de espera, de preocupación, de miedo, está aquí. Realmente aquí.
La