Vittorio llegó a su mansión y pronto fue recibido por la voz de su madre:
— Vittorio, ¿eres tú?
— Uno, dos, tres... - susurró Vittorio mientras observaba a la criada cerrar la puerta.
Poco después el ruido del salto de su madre indicaba su aproximación. Ella apareció con una enorme sonrisa que indicaba que había tramado algo para su hijo durante su ausencia. Vittorio sonrió de nuevo y dejó su rostro ser tomado por los besos de bienvenida de su madre.
— Hola, mamá. ¿Qué estás tramando? - pregunt