Punto de vista de Nireya
—Tu madre solía mirarme igual… me miraba como si fuera un monstruo haciéndose pasar por hombre. No me sorprende en absoluto esa mirada, cariño —me dijo Aleric con una seguridad distinta, fruto de décadas consiguiendo siempre lo que quería con encanto y manipulación.
En ese momento, no podía culparlo. Culpaba a todo lo demás que jugaba a su favor.
Me senté en la silla que me había indicado, con los puños apretados con tanta fuerza que las uñas me arrancaban sangre de las