Valen
Las velas estaban por todas partes y eran blancas.
Docenas de ellas, dispuestas en filas perfectas a lo largo del pasillo, como si alguien pensara que la belleza podría hacer esto soportable.
Como si arreglar flores y poner una iluminación suave pudiera hacer una boda más llevadera.
Me quedé de pie ante el altar y no sentí más que rabia.
No. Eso no era cierto. Sentía todo, y eso era mucho peor.
El gran salón de esta manada se había transformado de la noche a la mañana.
Había mucha seda co