Tal cual Gisel me había dicho, pocos días más tarde, mientras Sebastián se encontraba fuera, yo recibí una invitación dorada. Y junto a ella, una pequeña caja roja.
Al abrirla, descubrí que se trataba de un antifaz negro de piel, con pequeñas orejas felinas y aspecto provocativo. El accesorio también era de su parte.
... A tu protector marido seguro le agradara verte cómo solías ser. Y yo te daré esa pieza final, para que al fin te conozcas, y será increíble, Ricci...
¿Ese antifaz era la