Sus labios temblaban, salados, pero aún así respondieron a su roce y pronto necesitaron alejarse para poder respirar.
—¿Te sientes mejor? —preguntó cerca de su rostro, apartando un mechón de su ahora largo cabello detrás de su oreja. Ella sonrió apenas y asintió levemente con la cabeza.
—Creo que ya puedo volver a dormir, lo voy a intentar —prometió con un suspiro.
—De acuerdo —respondió Burhan, permitiendo que se recostara de nuevo. La chica apoyó la cabeza en su pecho y comenzó a cabecear por