—Le prometí a mi abue que la llamaría, debo hacerlo o creerá que no estoy a salvo —mencionó inquieta, ya buscaba su número para marcarle.
—Claro, avísale. Y déjale saber que puede venir cuando guste —lo informó él, afable.
—De acuerdo, yo le digo —sin alejarse para hablar con Lili, atendió ahí mismo, al lado de Burhan.
—Abuela...
—Oh, mi niña. ¿Estás con Burhan? —cuestionó con un tono que dejaba notar su preocupación latente.
—No, estoy bien, con Burhan, abuela duerme tranquila, estoy a sal