—Hola, señorita Romanov. ¿Al fin dejaras de usar esos andrajos? Debo admitir que me sorprendiste con tu nuevo estilo, pero aún te falta para estar a la moda.
—Vete a la mierda —despotricó con enojo.
Georgia no contenta con su respuesta, buscó adrede de tocar su cabello, pero la reacción incontrolable de Mabel fue volcar su chocolate batido sobre la ropa de la molesta joven. Los presentes en la cafetería se quedaron viendo la escena con sorpresa. En la boca de la.aofendids Palacios se formó un