No esperaba un regreso a Bradford de esa manera. La ropa que debía usar, le quedaba ya un poco ajustada, por lo que decidió comprar con su mesada unas sudaderas y jeans que le sirvieran ahora. Giselle reaccionó austera, recriminado la ausencia de su uniforme, no estaba de acuerdo en verla así, lucía demasiado atractiva para su gusto. Y por primera vez Niña intercedió en su defensa.
—Por favor, Giselle. No ha hecho nada malo, se quiere vestir a su gusto, por mí está bien.
—Para mí no lo está,