—¿Bromeas? Sabes que eso no es posible, pronto empezaré a estudiar, no podría ser ahora —hizo una mueca.
—Pero deseas ir, ¿verdad? —dijo, achicando los ojos —. Dímelo, preciosa.
—Es un sueño para mí, pero quiero estar lista para ir a la secundaria, no quiero atrasarme otro año —suspiró hondo —. Ya podrá ser luego.
—De acuerdo.
Volvió a quedarse sola.
Al cabo de un rato, llegó su amiga, saludó a ambos y almorzó junto a los dos. Estaban comiendo pollo a la parmesana, uno de los platillos que Mabe