—¡Si se descuidan, tendrán problemas!
Era Mari, la asistente de Camila, hablando con aire por completo de superioridad.
Con semejante amenaza, nadie en la tienda se atrevía a ofenderla. La gerente respondió respetuosamente:
—Por supuesto, nos aseguraremos de hacer un excelente trabajo con el vestido de la señorita Pérez.
—Mañana es la gala benéfica más importante del Grupo Rodríguez. Camila lo usará, ¡así que debe estar listo antes de mañana! —insistió con arrogancia la asistente.
La gerente se