Mateo estaba trabajando cuando levantó la mirada y le dirigió una fría mirada a Lucía. Sorprendentemente, tomó los documentos de sus manos.
Para su asombro, comenzó a revisarlos.
El corazón de Lucía latía aceleradamente cuando lo escuchó decir:
—Estos candidatos son buenos, podemos considerarlos.
Mateo puso a un lado los currículums aprobados y añadió:
—Que vengan mañana para la entrevista.
Su rapidez para decidir sorprendió a Lucía, pero respondió de inmediato:
—De acuerdo, les llamaré entonces